Con
la explosión demográfica y la mayor actividad industrial se ha
intensificado en las ultimas décadas la utilización
indiscriminada de los recursos naturales existentes como el suelo,
el aire, el agua y las materias primas en general.
Como previsible consecuencia el hombre se ha visto sacudido por trágicos accidentes ecológicos acontecidos en los mas variados rincones del planeta, lo que ha reafirmado la inobjetable interdependencia entre ecología y economía.
Simultáneamente a la significativa transformación del orden político mundial, se han producido profundos cambios en la escala de valores de la sociedad y de la asignación de recursos, tomándose conciencia que la protección eficaz del medio ambiente no solo es indispensable por motivos de salud y de estética sino también por indiscutibles razones económicas.
Mas alla de los conflictos de intereses de las naciones, la protección del medio ambiente ha concluido por ser una de las mas importantes prioridades para todas las comunidades y es sin duda un genuino nuevo desafío.
Los enfoques para paliar la situación aspiran al mayor y mejor aprovechamiento de materias primas y energía, así como a la reducción de los residuos provenientes de la actividad humana.
Como consecuencia de lo antedicho las normas para el vertido de efluentes de cualquier tipo han ido teniendo exigencias cada vez mas estrictas en demostración de que la PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE es una clara e inclaudicable exigencia social.
Con serenidad y sin falso dramatismo podemos asegurar que el futuro de nuestro Planeta dependerá esencialmente si somos o no exitosos en proteger el ambiente y nuestros vitales recursos. Si fracasamos en el intento, los peligros a confrontar tales como el efecto invernadero, el agujero de la capa de ozono, la proliferación de enfermedades y en general la contaminación del aire, la tierra y el agua tomaran dimensiones definitivas de real amenaza para la continuidad saludable de las especies, incluida la humana.
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